domingo, 10 de abril de 2011

miércoles, 6 de abril de 2011

APUNTES PARA COMPRENDER EL DEFICIT ATENCIONAL DESDE UNA PERSPECTIVA PSICOMOTRIZ

Los signos de desatención, impulsividad e hiperactividad se expresan en y con el cuerpo. Se trata de manifestaciones que comprometen el campo tónico-postural y/o el campo tónico-motriz.

Consideramos la terapia psicomotriz como intervención para abordar los trastornos de la atención a través del dispositivo y las técnicas de mediación corporal.

Es función del psicomotricista sostener una posición de interrogación respecto de las causas que podrían estar en el origen de los trastornos que recaen sobre el funcionamiento atencional.


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VIERNES 8 de ABRIL de 18 a 20.30 hs

Destinatarios:

Docentes, Directivos, Equipos de orientación escolar, Pediatras, Fonoaudiólogos, Psicopedagogos, Psicólogos, Psicomotricistas, estudiantes de Psicomotricidad

Docente:

Lic. Mónica Beatriz Rodríguez

Lic. en Psicomotricidad (UNTREF)

Tpta de Estimulación Temprana


ACTIVIDAD NO ARANCELADA


Organiza: TECAR 1° Centro De PSICOMOTRICIDAD de la Zona Sur

tecarpsm@gmail.com

http://psicomotricidadtecar.blogspot.com

o al TE: (011) 4202 4439 de 14 a 18 hs

(Se requiere inscripción previa)


Comunicación preliminar

“SOBRE EL DEFICIT DE LA ATENCION Y LA ESTRUCTURACION PSICOMOTRIZ”

Lic. Mónica Beatriz Rodríguez

La siguiente comunicación tiene por objetivo realizar un recorrido conceptual por la temática que hoy me ocupa: el déficit de la atención y la estructuración psicomotriz

INTRODUCCIÓN

De cómo los intereses, las ideas, los interrogantes , las preguntas de investigación se van gestando.

Desde hace muchos años y desde mi quehacer como maestra de grado y como maestra recuperadora se me presentaban interrogantes acerca del lugar que tenía el cuerpo en el proceso de aprendizaje, y en especial en los niños que presentaban problemas de aprendizaje. Recuerdo diferentes nomenclaturas para nombrar esta problemática: dislexia, dislalia, discalculia, disgrafía, como manifestaciones escolares de una problemática que estaba en la causa de las mismas. Se trataba de la disfunción cerebral mínima (DCM), que tuvo su apogeo entre la década de los 60 y los 70 y para la cual se indicaba en ciertos casos, tratamiento con anfetaminas o reeducación psicopedagógica o ambas terapéuticas. Habiendo practicado las ejercitaciones necesarias para recuperar las diferentes funciones afectadas (atención, coordinación visomotriz, percepción, discriminación visual y auditiva, memoria, ritmo, estructuración espacial y temporal), los niños presentaban otras preocupaciones subjetivas y existenciales que se manifestaban corporalmente a través del movimiento excesivo o pobre y la dispersión atencional, que no eran tenidas en cuentas por las técnicas y ejercicios de reeducación.

En lo personal, la pregunta por “el cuerpo” me llevó a una búsqueda que me condujo por distintas vertientes al campo de “la Psicomotricidad”. Veinte años después, y con la experiencia que recojo de la clínica psicomotriz y de grupos de reflexión con docentes, los trastornos de la atención y/o la hiperactividad continúan estando presentes en la consulta por los problemas de aprendizaje.

Los trastornos de la atención se presentan con asiduidad en las preocupaciones de docentes, padres y pediatras respecto de los prerrequisitos con los que el niño debe contar para aprender en el ámbito escolar. Un niño desatento, distraído, olvidadizo, se encuentra en inferioridad de condiciones para acceder a las demandas escolares (tanto en la etapa pre-escolar como en la EGB).

Por otro lado, desde la clínica psicomotriz con niños diagnosticados con ADD me pregunton acerca de las condiciones sensorio- perceptivas con que el niño ha construido la ligazón con su cuerpo y con el mundo externo.


DESARROLLO

Los nombres con que se nombra a la dificultad de prestar atención.

¿Se trata de un déficit, un exceso, un trastorno, una perturbación, un fenómeno, un signo, un síntoma, un desorden?

Los trastornos de la atención han sido explicado desde diversas perspectivas (conductual, neurobiológica, didáctico pedagógica, psicopedagógica, psicoanalítica), siendo el discurso médico (o aquellos que derivan de él) el que se ha apropiado con mayor eficacia tanto del fenómeno como del niño. A partir de la década del 80 se engloba al déficit atencional bajo la entidad “ADD” (attentional déficit disorder) o “DDA” con o sin hiperquinesia, creando una gran confusión o lo que es peor aún, un amplio terreno de certezas, dentro del cual cualquier niño desatento puede ser “un ADD”.

La denominación ADD, aparece en 1979 en el DSM III, como “desórdenes de la atención o trastornos de atención con o sin hiperkinesia”, se caracteriza por déficit de atención, impulsividad e hiperactividad, focalizando el problema en las dificultades para concentrarse y atender.

Tiene sus antecedentes en los conceptos de “lesión cerebral”, o más concretamente luego, al no poder encontrar hallazgos o correlatos en el SNC, como “lesión cerebral mínima” o “disfunción cerebral mínima” (DCM) (Fejerman, 1987), conviniendo en que se trataba de una alteración funcional de los procesos de maduración. De acuerdo a lo expresado por Mamóndez (1999), “se acepta para el síndrome ADD una base neurobiológica constitucional, que se manifiesta como un desequilibrio entre los neurotransmisores excitatorios e inhibitorios de algunos sectores del área cerebral, a pesar de permanecer aún desconocida su etiología primaria”.

Siendo éste el discurso “científico” y “oficial” acerca de la problemática podemos quedar capturados por este paradigma y pensar que las funciones cerebrales superiores derivan únicamente de la fisiología del equipo neurobiológico. O correr el riesgo de homologar al niño con el síndrome, o de simplificar la complejidad del funcionamiento del cuerpo y su existencia histórica y relacional a la complejidad del funcionamiento del equipo neurobiológico.

Ha habido un pasaje de la localización a nivel de la estructura u órgano (lesión cerebral), pasando luego por la función (disfunción de los procesos madurativos) para ubicarse en la actualidad a nivel del funcionamiento (como alteración o desequilibrio neuroquímico y bioeléctrico). Estructura, función y funcionamiento para el cuerpo de la neurología.

Es necesario hacer algunas consideraciones. El cuerpo de la neurología es, la materia orgánica, en rigor el organismo. Desde el punto de vista de la Psicomotricidad no son homologables los conceptos de cuerpo y organismo. El organismo corresponde a las disposiciones genéticas propias de la especie, el organismo habla de la especie (Paín, 1985). Sin embargo, el cuerpo habla de las vicisitudes del encuentro con el otro, cuerpo “como expresión de la historia personal, de sus modos de relación, de sus estructuras de integración y de sus modalidades de acción”. Cuerpo como dimensión esencialmente humana atravesada por el lenguaje y la cultura.

Frente al discurso médico hegemónico, aparecen algunas otras voces (Ajurriaguerra, 1982); (Bergés, 1990, 1991, 1993, 1998); (Calmels, 2002) que desde una perspectiva crítica[1], interrogan y reflexionan sobre los alcances de esta entidad nosográfica, abonando el campo de alcance de la práctica Psicomotriz.

Dice el diccionario, respecto de la atención: Facultad de atender; a) de aplicar el oído, la vista y la inteligencia a la percepción de cosas; b)de dedicar la actividad mental y física al cuidado de algo o alguien. Atender: (lat. Atténdere) tender con el oído a algo; 1- Esperar; 2- Disponer los sentidos y la mente para enterarse de algo que se dice, se hace u ocurre en su presencia; 3- a) Hacer caso, tomar en consideración, tener en cuenta; b) satisfacer las peticiones, quejas, etc, de alguien; 4)estar en , ocuparse de, considerar, mirar.

Destaco las definiciones que hacen referencia a la puesta en funcionamiento del oído y la vista, esto es al campo de la sensopercepción como vía tempranísima de acceso al cuerpo y al campo de las representaciones. Aquí la atención temprana requiere de cierta tensión del cuerpo hacia, y de cierta captura del cuerpo desde. Tran-Thong, por su parte, ha definido la atención como “la capacidad para conservar la actitud” (Tran-Thong,1981), actitud que ya en los inicios de la constructividad corporal va a estar enlazando el campo tónico postural (el eje del cuerpo) del bebé y el cuerpo del otro materno.

¿Estamos los psicomotricistas autorizados a suponer que la función “atención” cobra sentido en el funcionamiento por la presencia del otro que arma una direccionalidad a la sensorialidad del recién nacido?

En consecuencia, ¿estará la atención ligada al campo de la postura y a la función tónica en el circuito tensión-distensión?

Si la desatención, la impulsividad como la hiperactividad se manifiestan en el cuerpo... ¿podríamos pensar a esos signos como trastornos tónico-posturales?

La psicomotricidad no habla de “hiperquinesia” ni de “déficit de la atención” sino de “inestabilidad”; no habla de “déficit” sino de “perturbación o trastorno”, no habla de “estructura” o “función” (en el sentido orgánico) sino de “funcionamiento en la realización”. Considerar la perspectiva corporal, no significa de ninguna manera quitarle peso a la dimensión orgánica; significa por el contrario quitarle peso a un único sentido, (organicidad) para darle lugar al cuerpo del niño, a la ligazón del sujeto con su propio cuerpo y con el mundo externo; darle lugar al cuerpo del niño, a lo que éste muestra y a lo que se dice de él (González, 1992): a la multiplicidad de sentidos posibles que desde la captura del cuerpo por el lenguaje, no solamente del cuerpo “se” habla, sino que el cuerpo habla, habla con los múltiples discursos que lo toman, con las miradas que a lo largo de la historia y en cada cultura lo van delineando en un deber ser y deber hacer, situando lo normal y lo patológico.


CONCLUSION-APERTURA

¿Nuevos? Interrogantes

Ø Ya en 1982, en su libro “Manual de Psicopatología del niño”, Ajuriaguerra incluye la disfunción cerebral mínima,en un capítulo titulado “En las fronteras de la nosografía”, y ubica como problema central el pronóstico y la terapéutica.

Ø En el mismo manual, Ajuriaguerra describe la inestabilidad psicomotriz en sus dos polos de manifestación: motriz o atencional; en el primer caso con compromiso tónico motriz y en el segundo, tónico postural.

Ø Algunos de los prólogos de la bibliografía especializada en déficit de la atención, valoriza entre otras, la terapia psicomotriz (en particular los prólogos hechos por Pediatras) abordaje que luego no es mencionado en el texto.

Ø Ajuriaguerra (1982) y Bergès (1998) se preguntan acerca de las causas del déficit, y se responden con cierta incertidumbre respecto de las causas que estarían en el origen y en consecuencia, se distancian de aquellos que están seguros, de quienes sin lugar a dudas recurren a la medicación.

Ø Me encuentro con que los psicomotricistas hablamos de origen, de funcionamiento, ¡pero, también el discurso médico habla de funcionamiento, neuroquímico, neuroeléctrico...! Así como el funcionamiento neuroquímico se lo supone cuando no se lo puede constatar (se habla de diagnóstico presuntivo para diferenciarlo del diagnóstico de certeza), o la etiología pasa a ser desconocida, creo que es ese el terreno en el que transitamos cuando se trata del cuerpo humanizado. Algo de lo incierto es propio de la condición humana. Cuando los psicomotricistas nos referimos al funcionamiento psicomotor, algo del origen y de la silenciosa experiencia de distensión del cuerpo consigo mismo y con el otro (en el campo tónico postural) permite la instalación de la estructura psicomotriz y el desenvolvimiento del desarrollo psicomotor. Es en este punto en el que es necesario tolerar el desconocimiento, posibilitar que el niño vaya haciendo, gestione su propia psicomotricidad.

Ø Teniendo en cuenta el camino abierto por los que nos antecedieron, este estudio pretende contribuir a la ampliación del campo conceptual de la Psicomotricidad y a la terapéutica de los trastornos de la atención, en tanto la perspectiva corporal está aún muy poco considerada en la comprensión teórico-clínica de esta problemática.

Lic. Mónica Beatriz Rodríguez

Psicomotricista-

Terapeuta de Estimulacion Temprana-

Prof. Esp. En Problemas de Aprendizaje

tecarpsm@gmail.com



[1] Me refiero a la Paidopsiquiatría francesa, el Psicoanálisis y la Psicomotricidad.